jueves, 12 de junio de 2008

La exaltación de un Simbolo de la Intolerancia: el Che



Ernesto "Che" Guevara Lynch de la Serna (Rosario, Argentina 1928- La Higuera, Bolivia 1967)

Cuando fuimos educados, ya sea en nuestras familias o en la escuela, dentro de la diversidad que proveen las diferentes culturas, religiones y costumbres particulares que pudieron habernos inculcado, en grandes lineas podemos decir que siempre se nos ha revelado como valioso el respeto hacia Dios, hacia uno mismo y hacia el prójimo (que se proyecta lógicamente hacia toda la humanidad).


Siendo cada uno de los individuos una expresión de la Vida, y como derivación lógica del principio de reconocer en el otro a un igual, debemos evitar o abstenernos de dañar o perjudicar al otro. Sobre la base de tales pensamientos, y entendiendo que muchos no compartirán mi opinión, en las siguientes lineas quería compartir una reflexión sobre un tópico de gran actualidad.Dejo en claro que la misma es efectuada en un marco de profunda tolerancia, apertura mental y reconociendo desde ya la posibilidad de mi error.

Sin más preludios, la breve reflexión que queria compartir se refiere a un tema muy actual en nuestra ciudad de Rosario, y que tambien puede relacionarse con la situación actual del país.

He comenzado a estudiar recientemente sobre la suprema importancia de los simbolos, de su significado trascendente y de su acción y proyección en toda la humanidad y sociedad. Es por eso que me quería referir a un simbolo de nuestros tiempos, que se viene repitiendo afiche tras afiche, remera tras remera, tapa de CD tras tapa de CD, etc. Ese símbolo, esa imagen, ese icóno -el cual hoy es globalmente conocido- es la imagen de Ernesto Guevara Lynch de la Serna, más conocido como “CHE Guevara".

Esa imagen inmortalizada de éste hombre de la Historia, es la que hoy, acercándonos al aniversario de su nacimiento ha incrementado su ya regular popularidad, siendo objeto de culto y convocatoria para numerosas celebraciones y eventos, los cuales estan siendo promocionados por la Municipalidad y la Provincia.

Esa imagen, que parece tan ingenua, tan fuerte, tan esperanzadora, ha llegado a constituirse en un símbolo de rebeldía, revolución, oposición al sistema, etc.

No soy quien para juzgar a Ernesto Guevara Lynch de la Serna, el hombre. Más allá de lo que la historia diga de él, no me corresponde, ni siquiera he compartido el momento histórico en el cual se desempeñó pues he nacido mucho despues de su asesinato. Menos aún puedo juzgar o conocer sus motivos. Ellos son de consideración exclusiva de Dios, sin ninguna duda.

Pero si puedo considerarlo como Imagen, como Simbolo, como ese ente que trasciende a su misma vida, como el Icono en el que se ha convertido. Icono que se repite en las banderas revolucionarias de todo el mundo, en remeras de grupos musicales, de hinchadas de equipos de fútbol y en emblemas o pancartas politicos. Y considerando al Simbolo, nos cegamos muchas veces con eso, con lo exterior, con la proyección del simbolo, y no con su significado.

Es en ello que me quiero detener.

Para su significado, tengo que remontarme a la historia del Che, a la acción del che y a las palabras del che. Su cara sola, no me dice mucho más que eso, una cara de un hombre de facciones latinas mirando al horizonte.

Y entonces es donde surge el espanto. Considero que a todos quienes nos consideramos democráticos debe espantarnos. Ello pues, si en rigor adoptamos el estilo de vida democrático, debemos abrazar la idea de tolerancia, de pluralidad de ideas y opiniones. Dichas ideas serán la base para que las diferencias naturales entre las ideas, condiciones y realidades no impidan la solidaridad y fraternidad necesarias para alcanzar la paz social.

Es así que nos encontramos que muy por el contrario, la acción del Che niega la posibilidad misma de la tolerancia, del disenso, de la fraternidad. El "Che Guevara" peleaba por su ideal imponiéndolo por la fuerza, recurriendo al fusil, al asesinato, a la ejecucion, en otras palabras, recurriendo a la muerte, a la violencia.

De ello podemos derivar que nos ha dejado el legado de un sentimiento hacia la humanidad tan poco democrático, como poco humano. La lucha armada, so pretexto de liberación, es aún más detestable: indica que quien la efectúa se erige en conocedor de la verdad, en conocedor de la causa de la liberación, y en consecuencia niega tajantemente la posibilidad de verdad en el otro, en el hermano, en el semejante. Se auto-proclama entonces como superior, moral e intelectualmente, posicionándose como el administrador de Vidas y muertes, con lo cual además de violar deberes básicos contra sus semejantes, pretende profanar lo más sagrado, colocándose en el lugar de un Dios.

¿Cual fue el legado del Che? ¿ Un país que previa revolución sangrienta se convirtió en una tiranía autocrática ? ¿ La llegada al poder de un gobernante que aferró el poder absoluto por decenios, ejecutando disidentes, impidiendo que familiares se reúnan, censurando toda libertad de expresion? : esa fue la Cuba “Revolucionaria” que ayudo a construir el Che.

Es por ello, que causa gran pena a mi alma, que nuestros gobernantes elegidos democráticamente (no a través de la lucha armada como lo proponia el Che) y muchos de mis conciudadanos se alegren o muestren júbilo al homenajear la imagen del Che. El culto a la imagen del Che podemos entenderlo desde un ánimo adolescente, que es rebelde ante la autoridad, que expresa ganas de romper con las reglas y el orden. Pero de ningún modo podemos justificarlo en hombres y mujeres formados, educados y que toman decisiones. Quizas les caiga simpático y se conmuevan con toda la parafarnalia y el folklore revolucionario del Che, pero lo que estan haciendo es proyectar un simbolo de muerte, de intolerancia y de tirania.

Tal vez sean éste tipo de figuras o simbolos que promovemos como sociedad, los que estén causando la anomia, esa rebeldia injustificada casi anárquica, que nos lleva a ver manifestaciones profundamente violentas cuando en realidad debemos peticionar ante la autoridades. En nuestro país nos encontramos con luchas violentas en las universidades y escuelas de adolescentes, los sindicatos también lo han demostrado repetidas veces y ahora también el agro, los transportistas y vaya a saber quien más. Se nos ha inculcado ésta manera de manifestarse, peleando unos contra otros, contra nuestros propios hermanos, para expresar la disconformidad con lo que fuere. Mas grave aún, la proyección trasciende nuestras fronteras: injustamente estamos cercenando el derecho de miles de hermanos Uruguayos a que transiten e ingresen a nuestro pais -como asi el nuestro propio de visitar la querida y hermana Republica Oriental.

Este tipo de proyecciones simbólicas es la que debemos evitar si es que realemente tenemos la intención de progresar hacia estadíos más democráticos, más republicanos y más humanos. El Che guevara podrá estar en muchas remeras, en muchos discos, pero nada cambia que se ha ganado su estatus simbólico mediante la lucha por sus ideales de un modo que dista mucho de nuestro ideal como ciudadanos de una democracia: la violencia.